Empecé sin contactos, sin colaboradores y sin clientes.

Cuando me echaron de la última agencia de publicidad, sentí una felicidad impopular que he vuelto a vivir en contadas ocasiones.

Por causa-lidad, llegué a internet.

Por responsabilidad, me metí en un curso que cambió mi visión sobre tener un negocio por cuenta propia.

Por miedo, me achanté achanto. Y tiro palante.

Por ambición, sigo aprendiendo y equivocándome todos los días

Y por amor, me he quedado (a pesar de los momentos de incertidumbre).

Ni mística (discurso femenino) ni racional (discurso masculino).

He encontrado mi marca, la que no se conforma con caber en el molde

Por eso me he buscado el propio, en el que me siento más yo que nunca y con el que no siento la necesidad de exponer mis mierdas mi vida personal.

Si me quieres conocer y entender de lo que hablo para sacar tus conclusiones (o aplicarlo en tu propia marca —espero que con responsabilidad—), apúntate a mi lista de correo porque la chicha está ahí dentro. Nunca mejor dicho:

*Tener una marca personal con autoridad no es aparecer hasta en la sopa o ser famoso en internet. Escribo un montón de correos a mis suscriptores (que son gente apañá) sobre este tema y sobre cómo posicionar tu marca con coherencia y sin improvisaciones. Hay días que también vendo formaciones de pago y otros días que envío memes.

Internet La vida está repleta de formalismos, expectativas empresariales, reglas culturales y marcas que hacen ruido para ser atractivas (y conocidas) frente a la masa

Por darte un ejemplo:

En Granada (de donde soy y vivo) me encuentro constantemente gente trajeada usando anglicismos o presumiendo de titulitis. También, mucho compadreo en las negociaciones.

Pero no todo es catastrófico:

También hay marcas únicas y clientes inteligentes. Menos mal

Realmente, los dos mundos offline y online comparten algo: El postureo

 

Cuando te importa lo que haces y lo que muestras, todo pesa más.*

*La incoherencia no siempre se nota fuera, pero la pagas por dentro

Pulir tu liderazgo, preparar la próxima ponencia, agendarte los eventos, potenciar las redes, personalizar la mentoría… 

Y la pregunta sigue siendo la misma:

¿Cómo te están posicionando?

Cuando te importa lo que haces y lo que muestras, todo pesa más*

*La incoherencia no siempre se nota fuera, pero la pagas por dentro

Pulir tu liderazgo, preparar la próxima ponencia, agendarte los eventos, potenciar las redes, personalizar la mentoría… 

Y la pregunta sigue siendo la misma:

¿Cómo te están posicionando?

Para mi, lo importante es tener una vida profesional hecha a tu propia medida

Si no, ¿pa qué tanto follón?

Para mi, lo importante es tener una vida profesional hecha a tu propia medida

Si no, ¿pa qué tanto follón?

Por ejemplo:

La inversión más grande de mi negocio cada año está en conocerme y en trabajar los detalles de lo que comunico y vendo, porque sé que ahí está mi diferencia: en mi marca personal.

No tengo un «Estudio de Branding» ni hablo en plural porque no es lo que quiero (ni mi verdad)

Eso no me hace ser peor profesional. De hecho, le da sentido a lo que quiero y me encanta que sea así.

Tu marca no es lo que dices, sino lo que dicen. Si tu «cómo» es genuino, si dejas de improvisar tu comunicación y si sueltas resistencias internas, verás una cosa:

Los detalles son los que te hacen exclusivo, por eso importan.

lo admito:

Me creo especial, pero no lo soy

Ya me lo dijo una vez mi padre (pobretico mío, sin ninguna maldad), cuando tenía 12 años. La Elena que fui soñaba con tener poderes, con ser delgada y con ser la más inteligente de mi clase.

Con el tiempo, he entendido que por aquel entonces quería lo que veía a mi alrededor. «Culo veo, culo quiero».

También, que ahora vivimos rodeados (especialmente las mujeres) de una presión estética que inunda nuestra realidad desde que nacemos.

Comparaciones constantes y miedo infundado por diferentes medios; a través de nuestra cultura, en la publicidad, en las películas, en nuestra sociedad.

Da igual lo alta o gorda que seas ni qué color de piel tengas. Está ahí.

Naomi Wolf, en su libro El mito de la belleza, nos dice (pág. 36):

(…) Son más las mujeres que tienen más dinero, más oportunidades y más derechos legales que nunca, pero, en cuanto a cómo nos sentimos respecto a nuestro físico, es muy posible que realmente estemos peor que nuestras abuelas no liberadas.

Investigaciones recientes señalan que en el interior de la mayoría de estas mujeres occidentales contenidas, atractivas y triunfadoras en el campo laboral se oculta una vida secreta que envenena nuestra libertad: gracias a las ideas inculcadas acerca de la belleza, existe una vena oscura de odio hacia sí mismas, obsesiones físicas, miedo a envecejer y terror ante la posibilidad de perder el control”. (…)

Para mi, la presión estética le ha dado sentido a la niña risueña e introvertida que fui

Y ojo cuidao: Esto no es una excusa, es una causa que nutre mi identidad

*El libro fue publicado en 1990, lo triste es que sigue siendo así (o peor) para muchas niñas y mujeres hoy día. Pero este es otro temazo que da para otra página entera.

¿Más?

Venga, por si todavía quieres ponerme la etiqueta:

resumiendo:

No tenemos algo que nos haga súper especiales, así como así, solo por ser quienes somos.

Lo que sí tienes, es la capacidad de elegir. Decidir cómo quieres que sea tu marca

Desde la autenticidad de la persona que está detrás, que eres tú, sin adornos y con curro.

Desde la persona que se lo permite, que sigue trabajando en su autoconocimiento y en su pensamiento crítico cada día.

Eso sí que es único y va evolucionando.

Esa elección en tu marca, desde dentro y hacia afuera, es la que va a hacer que te re-enamores de tus formaciones online y que sepas gestionar, conscientemente, cómo quieres que te perciba tu cliente.

Ahí es donde puedo ayudarte, con mis servicios o con mis cursos online

Por cierto, esos productos online no los encontrarás visibles aquí (en mi web). Tienes que entrar dentro de mi lista de correo para ver lo que hay disponible.

Si te quieres enterar de lo que saco a la venta, te toca suscribirte. Aquí debajo lo tienes.

Y si no, siempre puedes ir a mirar qué servicios individuales tengo a la venta aquí.

Tú eliges.

*Escribo un montón de correos a mis suscriptores (que son gente apañá) con anécdotas, experiencias con clientes y consejos para parecer único con tu marca. Lo de vender calidad y no broza, lo doy por hecho de tu parte. Vendo formaciones de pago y hay días que envío memes. Suscribirte es gratis y darte de baja también, pero prefiero que no te apuntes si te abruma leer correos (por el motivo que sea).